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¿Por qué queremos tanto a nuestro perro?

Hoy entrevistamos a Patricia Ramírez@patri_psicologa – que además de ser psicóloga, es escritora, conferenciante, actriz y divulgadora, pero además es una persona amable y encantadora en el trato.

Es una de las psicólogas más influyentes de España, y ha sido galardonada como mejor divulgadora en redes sociales. Imparte talleres y seminarios, tanto online como presenciales que se caracterizan por ser muy prácticos, con pautas que se pueden aplicar desde el primer momento

Patricia tiene un labrador, Vueltas, que llegó a su vida hace 8 años y con el que sale a correr muchas mañanas por Zaragoza

Conversamos con ella sobre el amor hacia los animales y esto es lo que nos contó:

TPB: Los que tenemos animales en casa sabemos que el vínculo que establecemos con ellos va más allá del afecto a un animal. En tu casa vive Vueltas, un labrador de 8 años del que nos cuentas que hizo de ensamblaje familiar. ¿Qué nos sucede para que un perro o gato se convierta en parte de nuestra familia?

Patricia: Para que un animal de compañía se establezca como parte de la familia, primero tiene que formar parte de nuestra escala de valores.

Hay familias en las que nos hemos educado en que hay que respetar a los animales, la ecología y la naturaleza y eso forma parte de nuestra escala de valores. Tenemos que entender que la relación con los animales es como la relación con las personas, que el roce va haciendo el cariño. De hecho, todos conocemos a alguien que decía que nos le gustaban los perros o los gatos, llega uno a su vida, y termina diciendo que lo adora, y es porque ese contacto diario con un ser vivo te devuelve cariño, atención, escucha y en él encuentras fidelidad y lealtad.

Es un ser vivo que cuando entras a casa se alegra de verte, y con el que vas generando un vínculo de amor que hace que forme parte de nuestra familia. La conducta de un perro es una conducta amable en casa, porque se alegra cuando llegas, no se enfada contigo, si hablas con él hay una activa escucha maravillosa, y por eso se va generando esa relación de amor hacia ellos.

TPB: Los perros se están convirtiendo en un apoyo emocional importantísimo para muchas personas, más aún en estos tiempos en que las relaciones sociales, debido a la pandemia, se están viendo perjudicadas. ¿Corremos el riesgo de humanizar demasiado la relación con nuestra mascota en detrimento de las relaciones personales?

Patricia: Los perros se han convertido en parte de la familia y ayudan a gestionar la soledad, en parte porque con los animales solemos hablar en casa. Igual que hay gente que habla sola (que es algo muy saludable), con el animal lo que estás haciendo es hablar sola pero teniendo a alguien a tu lado que te está escuchando, ¡y además te escucha de verdad! porque está interpretando tus sentimientos y tus emociones. Si tú a tu perro le dices: “¡Venga, Vueltas, vamos a correr! se levanta y se motiva, porque entiende el ímpetu con el que le hablas y la motivación que le transmites, pero si le hablas en un tono más apagado o más tristón, también puede entender tus emociones, y por eso ayudan a manejar la soledad.

Indudablemente hacen mucha compañía, porque aunque no hablen contigo, están a tu lado, los puedes acariciar, te obligan a salir a dar un paseo, a interactuar con el animal, y hay un cuidado mutuo del animal hacia ti, y de ti hacia el animal, porque lo llevas al veterinario, le buscas la mejor comida, le vas cambiando el collar que lleva, le buscas uno bonito que le favorezca, hay un trato humanizado. Es verdad que el trato cada vez está más humanizado pero en ningún caso el trato con los animales va a sustituir el trato con las relaciones personales. Otra cosa es que haya personas que prefieran relacionarse con sus animales antes que hacerlo con las personas porque se sienten más cómodos, pero ahí no están sustituyendo, lo que están haciendo es elegir con quien pasar el tiempo y qué vínculos tener.

TPB: ¿De verdad crees que el perro es el mejor amigo del hombre?

Patricia: No se trata de elegir si es el mejor o no, porque los hombres y las mujeres tenemos muchos buenos amigos, tanto en la familia como en la amistad. Decimos que es el mejor amigo del hombre porque no te va a fallar, a un perro lo hemos humanizado pensando que es muy leal, y lo que ocurre es que hay un vínculo de necesidad mutua. El perro sabe que tú eres la persona que le va a dar de comer y de beber y te necesita para sobrevivir, por lo que de alguna forma hay una reciprocidad en la relación con lo que se da.

Lo que nos ocurre con los animales, a diferencia a veces de las personas, es que podemos mantener conversaciones con ellos sin sentirnos juzgados, sin que te hagan un reproche, por lo que es una comunicación muy libre, en la que intervienes solo tú, y el animal interviene con su escucha y con su comprensión de las emociones, por lo tanto es una comunicación que favorece esa amistad. El perro es un buen amigo del hombre. No tiene por qué ser el mejor, porque podemos tener grandes amigos, y no se trata de competir quién es mejor amigo.

TPB: Según distintos estudios, los animales de compañía rebajan nuestro estrés, reducen la presión arterial y mejoran la función hepática. Además, ayudan a detectar la diabetes y la epilepsia y cada vez más podemos encontrar perros en hospitales que hacen compañía a niños oncológicos o mejoran la vida de las personas mayores en residencias de ancianos. ¿No has pensado en incorporar terapia con perros en tus sesiones?

Patricia: Es muy interesante pero hay que estar formado para ello. Es cierto que solo el hecho de acariciar 20-30 minutos a un animal hace que liberemos neurotransmisores que reducen la ansiedad y nos producen placer, pero yo estoy especializada en psicología de la vida cotidiana y uno no puede especializarse en todo, pero me parece un campo muy bonito para quien quiera ocuparse de ese tema.

TPB: Está claro que amamos a nuestros animales, pero por contra, España es un país con un número altísimo de abandonos y siguen apareciendo muchos casos de maltrato animal. ¿Son perfiles distintos de personas o igual que amamos a nuestros animales no tenemos consideración en abandonarlos en un refugio (en el mejor de los casos) o regalarlo por internet?

Patricia: Una persona que ama a un animal no lo abandona, igual que tampoco abandonas a una persona. Si haces eso, algo ocurre en tu cerebro con tu nivel de psicopatía. Las personas que acaban abandonado a un animal, abandonarían también a una persona mayor en una residencia, y ahí hay un problema de empatía. Generalmente son personas que muchas veces compran un animal por capricho, por contentar a los niños y cuando ven que el animal le genera un esfuerzo y te cambia tu estilo de vida (en mi caso si un domingo yo quisiera levantarme más tarde no podría, porque tengo que sacar a Vueltas) entonces el animal le incomoda y lo abandona. Abandonar a un animal me parece inconcebible.

TPB: Los que hemos pasado por el trance de perder a nuestro perro, sentimos esa pérdida de una manera tan intensa como al perder a un familiar, y tenemos un gran dolor interior durante muchos meses después de su fallecimiento, ¿por qué sucede esto? ¿Cómo debemos reaccionar a ese duelo?

Patricia: Es cierto que el duelo por un animal puede ser un duelo tan doloroso e intenso como el de una persona. No se puede dar directrices,  porque los duelos son algo muy personales y no hace falta seguir los consejos de nadie. Lo primero es permitirnos sentir y permitirnos llorar sin ninguna culpabilidad, porque a veces nos da vergüenza llorar por un perro, con la de gente que muere de hambre en el mundo, por ejemplo.

Cada uno tiene que entender sus emociones, aceptar y validar sus emociones, estén relacionadas con el duelo de un perro o de una persona, es decir, permitirnos sentir lo que estamos sintiendo. Lo que no debemos hacer es sustituir a nuestro perro. Si un tiempo más adelante deseamos volver a tener un animal en casa, perfecto, pero traer a casa a la semana siguiente una nueva mascota no está bien. Tú no sustituyes a una persona o a un animal que has querido por otro. Si en tu filosofía de vida está convivir con una mascota, más adelante lo puedes hacer, pero antes de que llegue una mascota nueva a tu vida debes haber pasado el duelo, haberte despedido y haber pasado ese momento. Es igual que cuando te separas, no buscas una pareja la semana siguiente, porque tienes que pasar tu duelo.

TPB: En ocasiones, ante esta pérdida, no nos sentimos comprendidos por el entorno, y llorar por un animal de compañía resulta extraño para amigos o compañeros de trabajo, por ejemplo. Para ello, se han creado espacios para hablar de la muerte de los animales, en un entorno en el que no eres juzgado ni hay guiones ni conclusiones. En Zaragoza se han realizado varias reuniones gracias a Animal Death Café. ¿Qué te parece esta manera de afrontar la muerte de un animal?

Patricia: Cuando uno tiene una pena compartida y se encuentra en un lugar en el que puede hablar con libertad de sus emociones, en un lugar en el que te sientes seguro, es maravilloso, porque puede ayudar a gestionarlo. Los grupos de ayuda, como su misma palabra dice, si son de ayuda, son válidos.

Pero las personas tienen que trabajar el hecho de que se sientan libres de sentir lo que quieran, sin tener que complacer a nadie, sin tener que sentirse comprendido. Tú puedes llorar y decir que estás triste por un animal, y que alguien no te entienda, pero a ti te tiene que dar igual, no tenemos que hacer todo para que la gente nos comprenda o nos acepte, tenemos que ser simplemente nosotros mismos.

TPB: Por último, muchas veces decimos “ojalá mi perro hablara”, ¿crees que eso perjudicaría la relación que tenemos con ellos?

Patricia: Todos queremos que nuestro perro hable. ¿Por qué? Porque como cuando nos escucha, nos escucha tan bien, y lo vemos tan leal, nos encantaría tener esa interacción. Pero si hablara igual no nos diría aquello que queremos escuchar, pensamos que sí, porque nosotros que sentimos tanto hacia ellos que nos encantaría que nos transmitiera lo que sienten hacia nosotros, pero yo creo que la relación tal y como está es perfecta, no necesitamos humanizar al perro de esa manera.

Patricia confiesa que le chirría cuando la gente dice “mi perro tiene 84 años porque 1 año de vida de un perro son 7 de humanos». No. El perro tiene 12 años y se acabó, no tienes que humanizarlo calculando cuántos años tiene en tu raza ¿por qué se tiene que parecer a ti? Qué manía tenemos de que todo se parezca a nosotros, me parece una conducta prepotente y arrogante

Patri Psicóloga: «No hace falta que los perros hablen ni que los humanicemos, simplemente que los tratemos como perros y que les dejemos vivir en paz»

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